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Hoy celebro un logro de una persona a quien quiero demasiado, quien con el pasar de los años se convirtió en mi familia escogida y hoy por hoy es mi hermana de la vida, esa con la que probablemente no seamos muy parecidas en algunas cositas… pero en muchas otras sí. Y nos une un vínculo hermoso, con una conexión muy noble y bonita.
Hoy no solo acaba de abrir “su nueva tienda”, para mí es mucho más… para mí es ver en la mujer en quien se está convirtiendo.
Este artículo se tratará de ser más como ella. ¡Sii! Este artículo se tratará de ser más como Fátima Isabel del Rosario.
¿Por qué?
Porque ella es una GRANDE.
Y nunca está de más aprender de los GRANDES.
Y ojo, ah, ella no tiene que hacerse “la grande”, porque ella ya nació siendo GRANDE.
Y su grandeza no se mide por lo que se jacta o pueda llegar a tener, su grandeza se mide por su corazón y su humildad.
Ella es de la ciudad del eterno sol, la hermosa ciudad de Ica. Y vino hace ya algunos años a la ciudad de Lima, siendo una de sus más grandes batallas separarse de su familia… aun así lo hizo porque quería ser el orgullo de ellos, y hoy lo es.
¿Y cómo no?
Si es un excelente ser humano, es una amorosa madre, una maravillosa hermana, una excelente tía, una espectacular amiga.
Ella es esa persona vitamina que toda persona necesita en su vida, es esa persona que irradia energía con solo verla y que es capaz de contagiarte las ganas de salir adelante.
Ella es perseverante, es valiente, es guerrera, ella es UFFF! ¡NO ACABARÍA!
Por ahí escuché que la llamaron “persistente”, pero con un tino diferente… honestamente, no tan agradable.
Pero, ¿saben qué?
Me quedé pensando…
Y sí, realmente Fátima es PERSISTENTE.
Pero en ella abunda una persistencia hermosa.
Y es que persistencia y Fátima son una misma palabra.
Porque detrás de esta nueva tienda no hay solo paredes, estantes o productos.
Hay años de esfuerzo.
Hay días buenos y días difíciles.
Hay trabajo, mucho pero mucho trabajo.
Hay sacrificio.
Hay sueños.
¡Y hay una mujer que no dejó de avanzar jamás!
¡A pesar de toda adversidad que se le presentó, ella siguió y siguió y no paró!
Ella es mi Fátima :)
FIN.
No te hice una nota pegada a un arreglo floral, ni tampoco una carta… sentí que ambos quedarían muy cortitos para expresar toda mi felicidad y mi orgullo hacia ti.
Por eso amanecí pensando en que mi artículo de esta semana tendría que llevar tu nombre y que este se trataría exclusivamente para ti.
Y OK, por esta vez aquí no se hablará de aprendizajes de negocios… pero sí se hablará de un aprendizaje para la vida… y es que tú eres eso, un gran aprendizaje.
Uno de mis lenguajes del amor es el dar detalles/regalos. No te imaginas cómo me dolió no poder darte uno (claramente no fue porque no quise…) Por ahí ayudó que Pedro Jesús me diera calma y me hiciera recordar que el acto de estar es lo que vivirá por siempre en nuestros pensamientos. Y así fue.
Y si una vez más te preguntas por qué te escribí este artículo…
Es porque realmente lo vales!!!!!
Vale la pena escribir más de veinte líneas sobre alguien que es fuerza, garra, empuje, levante, coraje, determinación y persistencia.
Y ahora, más que nunca, deseo que toda esa persistencia que has tenido en la vida también sea para ti misma.
Que sigas construyendo tus sueños.
Que sigas creciendo.
Que sigas creándote.
Que sigas creyendo en ti.
Y que nunca olvides algo:
Las grandes ligas no empiezan cuando uno llega a un lugar más grande. Empiezan cuando una persona decide no dejar de avanzar.
Sigue persistiendo como lo has venido haciendo, Fátima Isabel del Rosario Hernández Sivirichi.
Con muchísimo cariño y admiración,
Rosvy Navarro
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Artículo original escrito por Rosvy Navarro. Publicado en RISE MAGAZINE — Columna THE QUICK OF THE MONDAY.
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